• Ciclo turístico posibilitó reanudar una actividad altamente valorada por los actores de la ciudad, y que por la pandemia permaneció paralizada por casi dos años.

 

 

Con tres recaladas, que trajeron a poco más de 600 visitantes -sin contar los tripulantes- a las distintas localidades de la Región de Aysén, finalizó la Temporada de Cruceros 2021-2022 de Puerto Chacabuco.

 

Iniciado a fines de diciembre, con la recalada de la nave “Marina” que arribó con cerca de 2.000 viajeros a bordo -aunque solo 399 informaron bajada a suelo aisenino-, el ciclo turístico se completó con dos recaladas del “Viking Jupiter” del gigante crucerista Viking Cruises durante febrero.

 

Y pese a que se esperaba la llegada en marzo de la italiana “Costa Deliziosa”, definiciones a nivel global de la empresa italiana culminaron con la suspensión de ese arribo y el cierre del ciclo, marcado por estrictas medidas sanitarias, con tres naves.

 

Según Puerto Chacabuco, más allá del número de naves, la importancia de la Temporada 2021-2022 estuvo dada por la posibilidad de reanudar una actividad altamente valorada por los actores del turismo, de la gastronomía y el comercio de la Región de Aysén, que a raíz de la pandemia permaneció durante casi dos años sin movimiento.

 

En efecto, la reapertura de la recalada de cruceros permite proyectar en los siguientes años la reactivación de una actividad que ha sido clave en la relación entre Puerto Chacabuco y la ciudad, al permitir estrechar los vínculos entre la autoridad portuaria, la comunidad logística y los distintos actores involucrados en el turismo.

 

“Esto nos da posibilidad de que se reactive esta línea de negocios de los cruceros, que en realidad es más que una línea de negocios; es también una actividad con un rol e impacto social y local mucho más fuerte, que beneficia a los touroperadores, la gastronomía, la artesanía, a la región que hace vivir a los visitantes una experiencia integral. Es una activación de la economía local”, destacó la presidenta de Puerto Chacabuco, María Francisca Yáñez.

 

Según la directiva, se continuará trabajando con la comunidad en el potenciamiento de esta actividad, pero además “en la generación de protocolos que generen certidumbres para que visitantes lleguen de manera segura. La pandemia, como oportunidad, nos ha permitido dejar una manera colaborativa de trabajar con los vecinos y las autoridades, que sin duda nos dejaron mucho mejor preparados para las siguientes temporadas”.

 

 

“Estoy segura de que vamos a ir de más a más: vamos a retomar ritmo de crecimiento que teníamos previamente, porque Chacabuco es un destino marcado por las grandes líneas como un destino boutique, que ofrece una experiencia de visitante única, el punto de entrada a la Patagonia, con una geografía única, gente genuina y mucha conexión con la naturaleza. El destino está en el centro de la decisión de los viajeros por un crucero, y sabemos que Chacabuco tiene un potencial gigantesco, al ser un destino único en Chile”, cerró.

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